Blog Andres

Ala Delta

 En algún momento llegue a mi casa y escribí: hará no más de 45 minutos, mientras veía a Divididos, en el Teatro de  En algún Flores… en cada punteo de la viola Mollo me invitaba a recordar, acompañado del pequeño oleaje delLago Rivadavia, en aquel hermoso y particular Parque Nacional Los Alerces. Distante de la cobertura de celular, y de la energía eléctrica de red. En un Enero donde nuestros 15 días tuvieron 13 con lluvia. Noe y yo, nos adentrábamos en el camping agrestre, porque el organizado, enfrente, no estaba en la economía. La luz del sol competía con la emanada de nuestras sonrisas, de tener que caminar kilómetros y kilómetros, en muchos casos bajo lluvia, para no dejar de disfrutar esa naturaleza en desborde que abunda en la zona. El sol decía adiós entrando la noche y como bichos a una lámparita, nosotros nos pegábamos a nuestro fogón, fuego, que iluminaba el bosque. Húmedo en parte, pero acogedor por su silencio. Si teníamos una linterna, para alentar a nuestro anafe pequeño, que con gran esfuerzo formaba burbujas en el agua un poco más calientes que nuestro interior. Con gran expectativa yo miraba atento esperando que la primer burbuja se divorciara del fondo de la marmita, señal ineludible de que el agua estaba hirviendo, o eso queríamos creer. Nadie más que otra carpa con cuatro chicos y un bebé, a unos metros distantes, nos acompañaban en esta cápsula del tiempo, distante de la civilización, en armonía con el infinito.
“Me pasas los fideos”, le decía a Noe y nuestra expectativa crecía ya que tendríamos alimento en pocos minutos. No había TV pero el guión que nos daban las llamas, nos contaban la mejor película que podrías esperar, estar ahí juntos de la manito. Cenamos rico y a la cama, perdón a la carpa y como gusanos en la tierra, entrabamos a nuestras bolsas de dormir, anexadas.
Bien sabíamos que estábamos agrestes (agrestes) y se intensificaba el abrazo de siempre con Noe en forma proporcional a los ruidos desconocidos de ese bosque amable que nos daba refugio sin pedir a cambio, nada.
De pronto una botella de vidrio, su sonido, golpeaba un vaso de metal, en el aire, en el espacio. Risas acompañaban esa música. Los chicos de la otra carpa exprimían las últimas brazas de luz en sus rostros… No había luz, pero ellos cantaban…”…y los pibes remontaban barriletes. Y la virgen paso haciendo, Ala Deltaaaaaa….”

Oír haciendo CLICK

Pensado: en el show de Divididos, Teatro Flores, del 23 de Mayo del 2013
Escrito: minutos después
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