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San Rafael – Una plaza conectada a una matriz

Como un trazo de tiza sobre un pizarron verde, la recta ruta 188 marca la horizontal en el mapa y el camino me lleva a San Rafael, Mendoza. Desde la planicie agro-ganadera esquina noroeste de Buenos Aires.El tramo en micro concluye en San Rafael, previo paso por Gral Alvear, localidad receptora de esta provincia.

Cielo diáfano y clima agradable se reúnen cerca de la insípida y nueva terminal de ómnibus. Espaciosa y moderna aun es virgen en la aletoriedad  del paso del tiempo. Me comunico con Miguel, de El Sosneado, mi próximo destino. Me dice que va a estar por la tarde luego de comer. Le aviso que apagaré el celular porque tengo poca batería. Responde: “no te preocupes, yo te voy a encontrar sin problemas. Salí a dar una vuelta”. Con total seguridad, le hago caso.

Con Norte y Sur ya interpretados por las sombras de los árboles, comienzo a caminar por la calla Salas hacia Plaza San Martin. Previo pispeo de un mapita sacado de la oficina de turismo de la terminal.

Una arboleda generadora de agradable sombra me acompaña hasta dicha plaza, e ingreso por la diagonal hasta que un alto y a caballo, sin ánimo de decir y hacer más nada interrumpe el paso. Mi mochila dice presente junto a la otra mas pequeña en pecho, es mi casa completa, tiene el peso que corresponde a todo lo que quiero tener en la misma en esta viaje.

Plaza San Martin_San Rafael_Mendoza

San Martín hasta en la sopa. Mendoza y este prócer son buenos socios. Siempre pienso que la ciudad de muchos lugares que he conocido en Argentina se hacen con un sello, una matriz para pueblos, y siempre es agradable encontrarse con los lugares que no. No es este caso, aunque no es desagradable tampoco.

Fabulo y espero que no sea cierto, pero miles de pueblos fueron hechos con una matriz gigante que predetermina el kit básico de sociedad occidental en estas tierras.

DSC_4500

Click en el dibujo para ver en grande.

Luego de las primeras observaciones y reflexiones de esta y en esta plaza continuo con el arte del ocio. Y veo una constante en las veredas dice presente: la red de acequias cuidadosamente diseñadas y peligrosamente destapadas. Sus árboles verdes y frondosos. Sus veredas con espíritu post terremoto que brillan como si las lustraran a diario. Esta ciudad sigue y me muestra más. Sus bicicletas silenciosas y sus motos molestas, componen el adn instantáneo de lo que se respira al entorno de la misma. Sus flores y jardinería extremadamente cuidadas cual pueblo del sur alemán. Este aspecto le da vida al celeste cielo.

En cada banco de madera nos encontramos con un grupo de tres adolescentes, unos patas arriba, otros perdidos en sus celulares con altavoz activado. Al ritmo cíclico de una cumbia, o tal vez, marcando el nuevo ritmo cardíaco de RCP como el reggaeton. Dos de ellos sumerguidos en sus netbooks del proyecto del gobierno “conectar igualdad”.

Conectar_igualdad

Mientras tanto… el entorno es agradable y tranquilo, es la sensación de status cuo alcanzado. Aunque sea un explosivo diciembre en otras partes del país.

“Conectar igualdad”, me suena a un oxímoron, como puede y es la conjunción de palabras al decir “inteligencia militar”.

Dos cosas son iguales, concepto de igualdad. ¿Es necesario conectarlos? ¿Que pueden intercambiar? (siendo iguales). La conexión creo que debería ser entre dos partes que hoy son desiguales. O acaso se quiere tener a todos iguales para tenerlos…conectados. Es un concepto que aun no comprendo el conectar igualdad o realmente esta mal desde su concepción. Se igual… Otros proyectos que se me ocurren: “Conectar el agua potable”, “Conectar la red eléctrica”, “Conectar corazones”, “Conectar cerebro”, “Conectar estómago con comida”. Listo, hay mucho que conectar…

Me desconecto y me voy a buscar unos duraznos que vi en un puesto callejero sobre calle Hyrigoyen y Salas. Mi estadía de a ratos y casi permanente en esta plaza me han hecho estar en todas sus sombras siguiendo al capricho del sol.

Baño y sed, buscan ganar una carrera y decido empatarla cruzando al café El Club sobre calle Salas 249. Ingreso a pedir algo y poder acceder al baño. El sujeto NN detrás de la barra y con cara de ser quien atiende, más una cara de poco amigos me condiciona al siguiente diálogo no previsto:

       – Yo: Hola, ¿tiene jugo de Naranja?

       – NN: No, pero al lado comprate uno que viene en cajita

       – Yo: ¿Y algo para tomar? ¿Quiero pasar al baño?

       – NN: Ah! pasa! deja la mochila en el piso si querés.

       – Yo: Gracias

Adentro del baño me encuentro con un cartel, para que quien usa el mingitorio no pueda no leerlo. Sobre no ensuciar y que te están observando… con la foto de un señor viejo, con su dedo en un ojo al modo “ojo te estoy mirando”.

señor_baño

Este café El CLUB, es el típico café  de 80 años de antigüedad que cumple con el estándar para la matriz genérica. Se comprueba por la edad estimada de un grupo de señores mayores prolijamente todos canosos jugando al truco, siendo los únicos ocupantes del café junto al NN alias “el mozo”.

Yo sigo esperando a Miguel, quien hace dos horas no ha salido desde El Sosneado, según “su empleada”, así se manifestó llamarse, al atender mi llamado y ella contestar mi consulta.

INFO: Crónicas de un viaje entre Diciembre del 2013 y Enero del 2014 por las provincias de Mendoza, San Luis y La Pampa (a la fecha).

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3 comentarios sobre “San Rafael – Una plaza conectada a una matriz

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