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Rutas Guachas: Inicio

Rutas Guachas: Inicio

Un viaje anterior por Marzo, en el ferrocarril General Roca, con salida Constitución y destino Tornquist, fue el fundador de este viaje con destino pero sin destino a la vez. Lo más parecido a un barrilete en una tormenta, a merced del Huayra.

En ese viaje creador hacia Tornquist, con el objeto de participar de un Simulacro de Rescate en Montaña, organizado por Sherpa Bahía y a realizarse en la Sierra de La Ventana, en zona propiedad de Estancia Funke, fue donde todo comenzó a gestionarse.

Partimos 19:45 de un andén de Constitución cargado de gente y esperanzas para muchos, en un día caótico en la ciudad de Buenos Aires, con paro de colectivos, lluvia y otros condimentos. El viaje hasta Olavarría fue latente, con picada armada sobre las mochilas. Luego el descanso se fue apoderando al ritmo de los rieles imposibles de estar paralelos. Un sacudón de vientre al ritmo de los durmientes.  Mi amigo Hernán y yo, pudimos asociarnos a ese movimiento cada uno en su asiento de cuerina y color verde.

El calor de unas resistencias eléctricas de índole industrial, debajo de nuestros asientos, acompaño los sueños y el dormitar, evitando así sentir el frío pampeano de la estepa de la provincia.

Desde las seis de la mañana, ya era imposible dormir, cuando más al sur, los rieles menos paralelos con tendencia a cruzarse y marcar un dos por cuatro tanguero. La separación entre estaciones comenzaba a reducirse y las paradas a ser frecuentes. Aquí es donde la alquimia del viaje prepara el futuro sin que lo sepamos.

Paramos en un andén y para tomar referencia buscamos en el boleto, el cual tiene un mapa de la red ferroviaria a recorrer, el nombre de la estación en cuestión. Y no aparecía, o mejor dicho el punto indicado no tenía nombre.

 

dafaurEn el boleto de tren figura sin nombre pero todo paraje tiene nombre y apellido. Andén de Dufaur

El Andén silencioso y expectante de pasajeros, donde prácticamente nadie bajó, tenía su registro de identidad en esos hermosos carteles con los nombres de estación. Dufaur dejaba de ser un NN.

En cada parada, mis ojos y mi alma investigaban qué había alrededor. Campo e historias y ahí fue donde se me ocurrió en otro viaje ir a parar a uno de esos pueblos o parajes, para ver de qué se trata.  Ya que esta intoxicación con horizontes era saludable pero debía ser dosificada. Una investigación posterior me hizo dar con Colonia Hinojo como destino. Y me resultó llamativo saber que era la primera colonia de alemanes del país, con procedencia del Volga. Un poco de Wikipedia y otras cuestiones resultantes de Google, no mucho, me permitió determinar que sería un destino a visitar. El primer plan era tren y bicicleta, pero terminó resultando con otros amigos, Leandro y otro Hernan, siendo cuatro los integrantes y el medio de locomoción, un automóvil. Para iniciar un viaje por rutas guachas.

1ertramoDestino: Colonia Hinojo

El Viaje

Partimos desde Buenos Aires un primero de mayo, las autopistas y la ruta nacional tres nos recibieron sin problema alguno. La primera parada fue en Las Flores para reponer agua en el termo y estirar las piernas.  Lindo recuerdo de este lugar, y esa estación YPF sobre la ruta, donde años atrás frecuentaba. Junto con mi hermano, veníamos a esta zona a instalar generadores eólicos en casas rurales.

La ruta nos deslizaba por Cacharí y pasado Azul el GPS nos tiraba afuera de la ruta y nos llevaba hacia Colonia Hinojo. Pueblo pequeño de casas bajas donde la horizontal la cortaban los árboles y la iglesia. La calle principal nos recibía con una típica esquina de pueblo, ladrillo a la vista, pinta de bar o ansiedad de serlo. Paramos en la plaza principal, un pedazo de otra manzana con viviendas y un almacén. Entramos y preguntamos sobre donde acampar. Una chica muy amable y con genética alemana por excelencia no tarda en indicarnos de que podíamos consultar en el club. Da indicaciones con la mano en el aire y traza una esquina y dos cuadras. Nuestra imaginación nos lleva a dicho lugar.

El encargado del Club, quien preparaba todo para un futuro asado, terminaba de armar los equipos y el partido ya arrancaba. Le preguntamos si podíamos armar la carpa allí y dijo que no habría problemas, pero que no tendríamos baño por la noche ya que lo cerraba y el encargado se retiraba. Quedamos en que pasaríamos luego.

Volvimos al almacén y consultando qué se podía conocer en la zona, la chica que nos atendía nos indicaba que el mejor lugar para acampar en la zona era Colonia San Miguel, en su balneario. Eso quedaba del otro lado de Sierras Bayas, la cual conoceríamos al querer ir a dicho lugar. Por lo cual, era tentador y así fue que iniciamos  el nuevo destino. Sin olvidarnos lo necesario para armar una buena picada.

Continuará…

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