Blog Andres

Bomber Man

Bomberman-Online

“Siempre me acuerdo de eso, Papi poniendo bombas”, me decía mi hermano genética-naturalmente clonado.

El sol ya estaba del otro lado, la única luz era la del Talent Color de veintinueve pulgadas. Noches frescas de puertas abiertas al patio. Paraísos siderales controlando la temperatura. Los ojos brillosos de Feli o de Michulina, gatas pequeñas pero grandes de amor, mirando el movimiento de ese hombrecito con casco, creo yo, desde las sillas que rodeaban esa mesa rígida de quebracho.

Diana a la par del fresco, sobre la tierra amable en el piso, que era su descanso en diciembre. Un sillón de mimbre y cañas al costado, esperándola para su cambio de lugar.

El volumen de las explosiones y su eco en los barrios del oeste, eran tan solo un sonido muy lejano. Pasar de nivel, el objetivo. La cruz  de un joystick cual estigma religioso, dividía la yema del pulgar derecho con autoridad. A y B  eran las únicas opciones para un juego en familia.

More human than human sonaba en una habitación lindera, donde un F15 Streak Eagle sobrevolaba Damasco para dejar allí un cohete de muerte, otro juego.

Él no lo sabía, pero su naturaleza era poner bombas, aunque se veía bien claro en el video juego seleccionado. Bombas que explotaban con el paso del tiempo. Algunas con retardo excedido y otras con el tiempo justo. Bombas que explotaban dentro de las personas y las expandían hacia todas las direcciones, sin lastimar a nadie. Expansión del pensamiento, para cruzar la barrera del horizonte y descubrir de que trata el enigma diario.

Les pondría una bomba y solo quedaba en ello, una frase. Para mí, esa frase fue la mejor bomba posible, y que explotara aún más dentro de mi conciencia aún más. Y que no lastimara a nadie era lo más importante de todo.

Él no lo sabía, o sí, pero invitaba a todo el mundo a romper las barreras, cruzar las fronteras caprichosamente marcadas, doblar las leyes del universo para hacerlas mejores, vivir sin alambrados en definitiva. Por ello, su herramienta más cuidada, para cuando construyó nuestra casa, fue una tenaza. Que cuidaba celosamente. Para hacer alquimia con un alambre de fardo y atar fuerte toda nuestra existencia lo más posible. Y así lo hizo, el bomber man…

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