Antártida con fallas en el sistema de refrigeración

Antártida con fallas en el sistema de refrigeración

Continúan las evidencias de glaciares en retroceso. La vida animal corre peligro. Ya conocemos el caso del Oso Polar y el impacto del Cambio Climático sobre su hábitat. Pero, ¿qué pasa con la fauna en la Antártida? ¿El pingüino emperador corre peligro?

Por Nahuel Ravina

Desde principios de marzo de este año, me encuentro en la Isla Laurie para continuar durante trece meses los trabajos de investigación que el Instituto Antártico Argentino está llevando adelante desde ya hace muchos años en el área de la biología en este sitio.  Llegar aquí, me valió años de insistencia y golpear distintas puertas; también me condujo a adquirir nuevas habilidades que consideraba de utilidad para aplicar en la búsqueda del objetivo.

Las motivaciones de pisar el suelo Antártico fueron, en primer lugar el anhelo de conocer el continente con menor impacto antrópico, donde no existen alambrados ni fronteras. Continente donde los verdaderos dueños del territorio, y a quienes hay que respetar todos sus movimientos sin alterar su comportamiento, son los animales que aquí viven. Por otro lado, el deseo de probar la capacidad de convivir durante un año con un grupo de trabajo en un lugar inhóspito y en condiciones extremas, donde sin la ayuda del otro es difícil sobrevivir.

En esta isla, llamada Isla Laurie, se encuentra la Base Antártica Orcadas que es la más antigua de Argentina. Existe desde 1904 con presencia humana ininterrumpida;  desde aquel entonces se realizan tareas de meteorología, científicas y comunicacionales, evidentemente de manera muy diferente a como se realizan en la actualidad. En los tiempos libres entre las tareas, nos hemos sentado entre compañeros a ver  registros de los primeros grupos que han venido aquí y nos hemos preguntado cómo hacían para vivir con cantidades de alimentos más acotada, alimentándose principalmente de lo que proveía la naturaleza de la isla, con escasa calefacción y casi incomunicados con sus familiares durante un año. Pensando en ellos, las quejas de hoy en día quedan de lado. En la actualidad, esa situación cambió favorablemente y en la Base Antártica Orcadas se cuentan con gran cantidad de comodidades, lo que hace, por momentos, olvidarse de donde uno realmente está.

Para cumplir con las tareas científicas de monitoreos y censos biológicos, hemos recorrido distintos sitios de la isla mediante caminatas de varios kilómetros y navegaciones en pequeñas embarcaciones. Hemos encontrado gran diversidad de especies de aves, como pingüinos y aves voladoras, y animales marinos como las focas, elefantes y lobos marinos conviviendo en un mismo sitio en aparente armonía. La Base Argentina tiene a su alcance la mayor cantidad de colonias de distintas especies, y esto se debe en parte a la que esta isla se encuentra ubicada en el extremo Norte de la Antártida donde confluyen las corrientes marinas antárticas y subantárticas. Esto provoca que se encuentren gran cantidad de recursos y a su vez, las temperaturas son de menor hostilidad.

Una sorpresa no grata que me he encontrado es ver cómo están retrocediendo los glaciares en distintos lugares de la Isla. Durante el fin del verano y del otoño, fue frecuente escuchar estruendos provocados por grandes  bloques de hielo impactando sobre el agua. Incluso observar el desmoronamiento del glaciar lindero a la base, Glaciar Lola, ver como poco a poco va retrayéndose, esas masas de hielo de cientos de años de existencia.

Compañeros, que han repetido su estadía aquí hace no más de tres años, cuentan que en ese entonces ellos podían subir al glaciar accediendo por la “lengua”, que hacía de rampa para realizar distintos trabajos en las alturas. Hoy eso es imposible por la forma en la que se encuentra.

Vista de la Base Orcadas desde el Cerro Mossman de enero del 2017 y marzo del 2019

A través de la foto del año 2017 y la actual, se observa como claramente ha retrocedido el Glaciar Lola, que es el más fotografiado y de mayor seguimiento por su cercanía. Si bien es cierto que hay que estar aquí y observarlo de cerca para tomar magnitud de la gran masa de hielo antiguo que se ha perdido en este pequeño lugar de la isla, las evidencias del retroceso se pueden apreciar a simple vista en las imágenes. Los datos meteorológicos revisados (de la estación meteorológica de la Base) confirman que en estos últimos 4 años han existido mayores temperaturas, particularmente en el verano y otoño.

Por otro lado, otro caso de impacto negativo sobre el ecosistema antártico a causa del aumento de temperaturas, es el que ha ocurrido en las latitudes más al sur donde se encuentra el continente Antártico. Allí a causa de las bajas temperaturas del invierno y primavera la superficie del mar permanece congelado hasta llegar a los días con más horas de luz donde el mar vuelve a estar completamente en estado líquido. En los últimos tres años el mar se ha descongelado de forma más anticipada en distintos sectores, situación que afecto a la totalidad de las crías de una colonia muy numerosa de la especie que es el emblema aquí, y la más particular de todos los pingüinos:  los emperadores (Aptenodytes forsteri). Esta especie se reproduce en el invierno contrariamente al del resto de los pingüinos, en momentos donde las temperaturas son más bajas (llegando a – 40 °C) aprovechando la superficie del mar congelado (pack de hielo marino). Estos últimos años los pichones no lograron tener el desarrollo necesario en el momento que se descongela el mar. No llegaron a tener el peso ideal cuando se rompió el “pack”; ingresaron al agua pequeños y murieron. Esto ocasionó que las nuevas generaciones no prosperen en esa colonia de aproximadamente 25 mil parejas (Colonia de Halley). Argentina, a través del Instituto Antártico se encuentra estudiando y monitoreando otras dos colonias de esta especie, y según científicos especializados, si las temperaturas se siguen manteniendo de esta forma el panorama no es muy alentador para esta especie.

Pingüino emperador juvenil de visita en la Isla Laurie (Base Orcadas)

Si bien los  aumentos de temperatura que ocurrieron en estos últimos años, afectando tanto a los glaciares como a esta especie, pueden haber sido efecto del fenómeno climático conocido como “El Niño”, que en el 2015 fue muy fuerte e impactó con aumentos de temperaturas en esta región. A su vez, debamos tener en cuenta la causa del cambio climático antrópico. Estos son casos concretos que pueden servir para llamar la atención a la población humana, debido a que en gran parte somos responsables. Que la Antártida siga siendo el continente con menor impacto humano y se mantenga el funcionamiento de todos los ecosistemas con sus especies, depende también de nosotros y nuestros hábitos de consumo y costumbres de vida, los cuales consideramos importante comenzar a revisar para modificarlos gradualmente. Vale la pena tomarse unos minutos para empaparse de información e imágenes de lo que sucede en la Antártida. Las especies de animales y los paisajes invitan a encontrar la inspiración para poder ser más conscientes en el cuidado del ambiente, y empezar por la cotidianeidad de cada uno es un buen puntapié inicial.

“No se puede amar lo que no se conoce ni defender lo que no se ama”


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